Madrid no es solo la ciudad donde resido; es el escenario donde mis versos cobran vida cada día. Entre sus amplias avenidas y rincones escondidos, hay un lugar que ocupa un refugio especial en mi poesía: el Parque del Retiro.
Para mí, el Retiro no es simplemente un parque, sino un organismo vivo que cambia de color según mis estados de ánimo. Se filtra en muchos de mis poemas como un testigo silencioso: desde los reflejos de cristal del Palacio de Cristal hasta la sombra profunda de los árboles centenarios donde se han escrito los versos de mis poemarios. En Madrid aprendí que la poesía no espera al silencio de un escritorio; ocurre mientras camino sobre las hojas secas del Retiro, en el corazón mismo de esta metrópolis vibrante.
Vamos a vernos en el Retiro
donde tu belleza yo admiro
o en el Parque del Capricho
me acordaré de todo lo que me has dicho.
Por favor, no tardes.
Hay lugares que visitamos, y hay lugares que nos cambian. Huelva, para mí, fue lo segundo. En sus parques y calles, experimenté un momento de absoluta claridad creativa.
En un solo suspiro, llevada por el aroma del viento y un silencio que resuena, nacieron cinco poemas nuevos. Todavía permanecen inéditos, guardados en el manuscrito de mi nuevo poemario, pero sus raíces pertenecen a la luz de Huelva. Es una ciudad que no ofrece solo un paisaje, sino una paz profunda donde cada pensamiento se transforma en verso.
Por eso, ten cuidado si de uno de ellos te enamoras,
porque ellos sabrán si verdaderamente su amor tú añoras,
ten cuidado porque probablemente pasará
que un poema tu nombre como el título llevará.
Y te darás cuenta de que no es fácil amar a un poeta.
Alcalá de Henares para mí no es solo un lugar de residencia; es la ciudad donde la literatura se respira con la niebla de la mañana. Vivir bajo la sombra del legado de Cervantes significa un recordatorio diario del poder de la palabra escrita. Mi día a día aquí está entrelazado con el crotorar de las cigüeñas en los tejados antiguos y la paz de los patios universitarios. .
En el silencio de Alcalá, todas mis impresiones de los largos viajes por España encuentran su rincón tranquilo y se transforman en poesía. Es mi base creativa, el puerto al que regreso para convertir en versos la sal de Huelva y el silencio de Ciudad Real. Aquí está mi hogar, y aquí es donde mi poesía adquiere su forma definitiva.
Volvimos a Plaza de Cervantes,
donde solía ir yo sola antes,
antes de conocerte a ti, allí pasaba mis tardes,
mis tardes leyendo a Quijote de Cervantes.
He encontrado una roja rosa,
una pequeña mariposa,
una ciudad famosa
y una vista hermosa.
No entristeces a nadie y mucho menos a mí
y por eso a cada tu pregunta te respondo que sí,
entre dos islas solo tú eres mi puente
y ahora recuerda qu eres diferente.
No estás solo porque yo te quiero mucho,
solo por ti en cada batalla lucho,
todo el tiempo tú estás mío,
eres mi mar, océano y mi río.
Un día, serás mío,
serás el calor de mi frío,
el sol de mi cielo
y para mis lágrimas, pañuelo.
No puedo mentir que eres mío,
mi corazón sin ti está vacío,
y yo sin ti no vivo
porque ando como un fugitivo.
Tengo el sol que brilla,
tengo una hermosa villa.
Tengo una blanca silla
y una pequeña capilla.
Tengo todo, pero no te tengo a ti.
Siento que perteneces a mí,
¿te voy a encontrar allí?
Allí en el árbol donde están mis ramas,
pero aún yo no sé ni cómo te llamas.
Mi alma sigue buscándote, por la calle
sigue dibujándote con más detalle,
que tú también la quieres, dile,
y su amor, por favor, muéstrale.